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Comisión de la Verdad

Hablamos de verdad con niños, niñas y adolescentes

Once niños y jóvenes hablaron con los comisionados sobre la verdad como un valor social público desde la infancia.

Abril 11 de 2018

Hablamos de verdad con niños, niñas y adolescentes

Presentación general

La Comisión de la Verdad y UNICEF acordaron realizar una alianza para adelantar un trabajo conjunto que genere procesos de comunicación, participación y pedagogía que involucren de manera esencial el protagonismo de los niños, niñas y adolescentes en el proceso de construcción de un nuevo país.

La nuevas generaciones (niñas, niños, adolescentes y jóvenes) del nivel regional y local, víctimas o no, son un público central para los objetivos de la Comisión.

 

Objetivos

1. Conversar con niños, niñas y adolescentes sobre el valor de la verdad
2. Escuchar sus propuestas para que aprendamos a hacernos responsables del pasado y a construir futuro a partir de la verdad.

 

¿Cuándo es difícil decir la verdad?

En una mesa en la que todos nos podíamos ver a los ojos y sin jerarquías, formulamos esta primera pregunta para abrir la conversación. Estaas fueron algunas de las respuestas:
● Cuando uno dice todas las mentiras
● Cuando las consecuencias pueden ser negativas
● Cuando la persona no quiere oír
● Cuando afecta a todo nuestro entorno… entonces decimos una mentira blanca.
● Difícil porque uno sabe por qué dijo la mentira
● Cuando hay consecuencias que pueden afectar
● ¿La verdad o quiere ser feliz?
● Cuando uno sabe que no le van a creer
● Cuando choca con la imagen de mí
● Porque incomoda
● Cuando no tenemos quién nos escuche, quién nos crea y quién nos dé soluciones de verdad
● Cuando me da miedo lo que va a pasar
● Miedo a frustrar las expectativas
● ¡Cuándo será que lo que vamos a decir, lo van a creer y no va a quedar ahí!

 

¿Qué ha pasado en los campos de Colombia?

En la medida en que el espacio reunió chicos que eran víctimas y otros que no, la metodología planteó no hablar de guerra inicialmente, en el entendido que podría haber distintas comprensiones y tipos de involucramiento. Los asistentes se expresaron de manera abierta y directa; una de las chicas lo dijo: “A las cosas hay que llamarlas por su nombre, lo que ha habido aquí es una guerra y no solo ocurrió en el campo, también en las ciudades y en distintos modos". Estos fueron algunos comentarios:

● Nací en Bogotá. La burocracia no ha estado interesada en los pueblos
● También ha estado en las ciudades, para eliminar las diferencias
● Silencio: también ha estado mucho en nuestro país.
● No he visto la guerra como tal, pero me interesa
● Muchos sufrieron, se han vulnerado muchos derechos; vemos sus consecuencias en actividades discriminatorias a diario, que puede llamarse una pequeña guerra.
● Había conflicto en el campo. Yo tenía un abuelo con animales que se robaron, derribaron la finca de mi abuelito.
● He vivido la violencia, el desplazamiento… No les voy a contar todo lo que nos ha pasado porque es muy largo. Llegaron a quitarnos lo que teníamos.
● Fuimos desplazados cuando yo tenía dos años, llegué a Bogotá sin nada. Éramos seis hijos. Muy duro.
● La guerra se apropia de muchos corazones.
● El descuido del gobierno por las personas y las poblaciones. Cuando el gobierno se ve obligado a intervenir es por beneficio propio. No por servicio.
● También en Bogotá se ve violencia
● La guerra ha estado silenciada. Silencio para que no les quiten la tierra o a sus hijos
● El tema de la guerra honestamente no me interesa.
● Lo que ha pasado tiene que ver con el olvido del campo por parte del Estado… que ha obrado a favor de los ricos. La enorme riqueza del campo ha interesado a muchos y su apropiación ha sido un motivo de guerra y permanecerá mientras que no haya una decisión para combatir la inequidad.
● Cuando uno siembra los cultivos y llegan otros y los cortan y uno no puede llevar nada, ni la ropa ni nada.
● ¿Qué ha pasado? La guerra, hay que llamarla por su nombre.

Hablamos de verdad con niños, niñas y adolescentes

¿Por qué necesitamos escucharnos?

María Eugenia Solís, mamá de Carlos Mario
Carlos Mario salió de Tumaco cuando tenía nueve meses. Somos desplazados por nuestro trabajo comunitario. Él no vivió el miedo. Como padres, no le contamos lo que vivimos para que no lo fueran a discriminar. Teníamos un campo muy hermoso, todos éramos primos. Pero a partir de 1987, llegó la violencia a Tumaco hasta hoy, en la que todavía estamos sumergidos.

Justina, abuela de Tatiana
A mi nieta la recogí a los dos años cuando mataron a su mamá. Yo viví la violencia desde los once años en Putumayo. Nos llevaron a una isla debajo de unos árboles durante ocho días; teníamos un mensajero que nos avisaba si venía la chusma que nos quitaba todo lo que teníamos. Nuestros padres nos sentaron y nos explicaron qué humanos nos estaban matando, los blancos tenían riqueza y también violencia. Nos crecimos y otra vez, ahora era el M-19. Mataron a muchas personas…
Mi padre era el jefe del resguardo; para que no lo mataran llamó a 85 amigos, nos quedamos pero mataron a los compadres.
Nunca pensamos que tuviéramos que salir de ese resguardo. Llegaron las FARC, que no podíamos salir y nos cobraban vacunas…
Fui gobernadora por tres años. Nunca se me va a olvidar lo que he visto matar entre humanos y tener que decirles a las familias que vengan a recogerlos. 
Yo me he escondido entre las montañas, en los ríos. Las FARC nos sacaron, llegaba el militar y nos acusaba. No sabíamos qué hacer. Lo dejamos todo.
Cuando la niña miraba al Ejército, les decía que ellos le mataron a su mamá. Yo perdí todo. Todo.
Llegué a Bogotá y no me entendían cuando yo hablaba. ¿Ustedes creen que va a haber paz? ¡Nunca!

 

¿Qué hacer para vivir en paz?

Pasamos a una pregunta más propositiva con el interés de obtener un conjunto de ideas desde la perspectiva de niños, niñas y adolescentes frente a la convivencia. Hubo aportes sobre comunicación, la resolución de conflictos y las relaciones interpersonales.

● Lograr una nueva forma de entendernos entre nosotros
● Que no haya guerra, que no haya violencia
● Valorar a las personas
● Informarnos sobre lo que estamos viviendo
● No hacer talleres sino una película que no solo hable de los problemas, sino también de lo positivo.
● Romper las barreras de las diferencias. Somos ricos en diversidad cultural y ambiental Todos somos Colombia.
● Escuchar a los demás. No pensar que nosotros tenemos la razón.
● Romper el silencio
● Que cada quien ponga de su parte
● Empieza con uno, con cada uno.
● Romper la discriminación
● ¿Qué hacer? Convivir no es difícil. Se necesita educar a la ciudadanía
● Y soñarlo, apropiarse, protestar, querer vivir en paz
● ¡Volver la convivencia un tema! Siempre pensamos que el otro nos va a hacer daño.

 

¿Qué aprendimos?

Al final hicimos una ronda para compartir los aprendizajes de esta conversación entre comisionados, niños y sus familiares.
● ¡Cada cual tiene su historia y el silencio no nos deja oirla!
● Que nos volvamos uno solo, si queremos hacer algo, lo podemos hacerlo. Que no sea lo de siempre, empecemos por nosotros mismos.
● Cada uno tiene un punto de vista y de ahí se puede tomar para resolver un problema.
● Dejar el interés económico
● No generalizar
● Mi ignorancia me ha impedido ver la realidad de mi país
● Oírnos con respeto: oírnos con el corazón, con la inteligencia y entender lo que dice el otro.

“Ustedes tienen corazón y tiempo
Ustedes tienen 70 años para que trabajen por este país
¡Esa es su riqueza!
Este cambio está en sus manos.
Creemos en Colombia porque están ustedes”:

Padre Pacho

Hablamos de verdad con niños, niñas y adolescentes

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